Gran cantidad de fieles se reunió este 29 de marzo en la plaza de armas de Talca en la bendición de ramos presidida por el obispo Galo Fernández Villaseca.
Esta celebración que marca el inicio de Semana Santa -la semana mayor para el mundo cristiano- reunió a familias, niños, jóvenes adultos y personas mayores. Tras la lectura del evangelio el obispo bendijo los ramos e invitó a los presentes a hacer procesión hasta la iglesia catedral.
Tras la narración de la pasión del Señor nuestro pastor diocesano mencionó que “la liturgia de Ramos es la puerta de entrada a la Semana Santa. Un tiempo particularmente dedicado a dejarnos tocar por el amor que se nos entrega, por el amor con el cual Jesús viene a ofrecerse por nosotros”.
“Estos ramos son expresión de que queremos reconocer a Jesús como Señor y Salvador. Y que, a diferencia de los habitantes de Jerusalén, nosotros sí sabemos a lo que viene Jesús. Por eso esta liturgia lejos de esconderse en la alegría festiva del triunfo nos introduce inmediatamente en la pasión. Contemplamos al Señor que por nosotros y nuestra salvación viene a entregar la vida. Sabemos del sufrimiento que lleva dentro y del amor apasionado que lo mueve. Por eso con estos ramos también lo queremos alabar y reconocer”, dijo monseñor Fernández.
“Y tenemos la alegría de llevarnos estos ramos porque queremos que entre también en nuestros hogares, que nos acompañe en lo alegre y en lo doloroso, en los triunfos y en las derrotas que cruzan la existencia de todo. De la mano del Señor no es que mágicamente desaparezca la dificultad, es que podemos vivirla de un modo distinto”, agregó el obispo de Talca.
El padre Galo hizo un llamado a los presentes a acompañar al Señor durante las diversas celebraciones de Semana Santa: “Necesitamos empaparnos de estos acontecimientos porque vivimos tiempos difíciles, porque vivimos envueltos en ambiciones y violencia, porque vivimos amenazados por graves crisis que generan pobreza, necesitamos fortalecernos en la fuente profunda, la única que es respuesta definitiva a la vida nueva. Celebremos hoy diciéndole al Señor que queremos entrar con él. No nos quedemos en la puerta. Entremos con él a dejarnos impactar por su amor”.
Así como se hizo en la catedral, en distintos puntos de la Iglesia Diocesana de Talca se vivió la bendición de ramos invitando a la comunidad a disponer el corazón junto a Jesús durante los próximos días. Invasivo