La celebración, presidida por el obispo Galo Fernández el domingo 12 de abril, reunió a más de 400 fieles y marcó un hito para la comunidad parroquial, con la instalación de estructuras de mármol traído desde Italia.
En una concurrida y solemne ceremonia, presidida por el obispo de la Diócesis de Talca, monseñor Galo Fernández, y ante un imponente marco de fieles, se realizó la consagración del nuevo altar y ambón de la Parroquia San Rafael Arcángel.
Ambas estructuras, edificadas de manera fija en el centro del templo y construidas en mármol traído desde Italia, se erigen como signos visibles, permanentes y profundamente solemnes de la fe cristiana en medio de la comunidad.
“Un acto muy importante: un templo se corona con su altar, y el altar, hecho fijo de piedra y de mármol, significa el centro de la Iglesia, que es Cristo el Señor. Hoy hemos consagrado un acto muy bonito, que es fruto del esfuerzo de esta comunidad que quiere honrar su fe y que desea seguir reuniéndose en torno a Él. Este templo, además, tiene la particularidad de que la comunidad está realmente en torno al altar, y eso le da una belleza que corresponde, según lo que la doctrina de la Iglesia propone: que efectivamente el altar esté al centro, y aquí así está”, dijo el obispo de la diócesis de Talca, Galo Fernández.
Llamado a la paz
En su homilía, el pastor diocesano recalcó el llamado a la paz en momentos complejos para el mundo y para Chile: “Efectivamente, vivimos momentos críticos en el mundo, por esta proliferación de guerras cada vez más graves, que uno sabe dónde empiezan, pero no sabemos dónde terminan; pero también es una violencia que está presente en nuestras relaciones. Lo hemos visto en los colegios y en tantas otras formas que nos hacen perder de vista que el derecho a manifestarse no pasa por el derecho a agredir y ofender. El derecho a manifestarse tiene que estar centrado en la riqueza de la razón, del diálogo y de la búsqueda del bien”.
Alegría de todo un pueblo
El administrador parroquial, padre Juan Pablo Bravo Venegas, junto con destacar que esta obra, que honra a Dios y a toda la comunidad, también fue posible gracias a la generosidad de muchas personas.
“Ceremonia muy emocionante, muy participativa; asistieron más de 400 fieles, junto a autoridades y personas que nos ayudaron. Fue una ceremonia solemne, una alegría para todos nosotros, para todo el pueblo, y ver este templo terminado es una obra de años. Yo, más que nada, le di el punto final, pero ya la habían comenzado otros sacerdotes antes que yo, así que la terminé”.
El presbítero destacó lo que representa contar con un altar consagrado. “Desde lo espiritual, representa el sentido de la belleza, de la estética y de la nueva arquitectura que se está llevando a cabo para que realmente se entreguen a la comunidad los signos que ayudan a entrar en el misterio. Por lo tanto, es importante ver un signo, que no es lo mismo que ver una mesa adornada que un altar consagrado. Los signos son importantes, como cuando una persona le regala a otra un ramo de flores: ese signo habla por sí mismo, significa amor, afecto, estima y amistad. Y lo mismo es esto: son signos religiosos que tienen un significado muy profundo, que le habla al corazón del ser humano para que pueda abrirse y acoger a Jesucristo, que es el autor de la vida”.
Cabe destacar que en el altar fueron colocadas reliquias del Santo Cura de Ars, Patrono Universal de los Párrocos y de Santa María Josefa, fundadora de las Siervas de Jesús.
Fuente: Diario La Prensa