La eucaristía se llevó a cabo el sábado 3 de octubre en la iglesia catedral de Talca, reuniendo numerosas personas de diversas comunidades que quisieron acompañar al nuevo diácono en tan importante momento.
Esta celebración fue presidida por el obispo de Talca, Mons. Galo Fernández Villaseca, contando con la participación numerosos sacerdotes y diáconos, además de representantes del Seminario Pontificio Mayor de Santiago, encabezados por su rector padre Fernando Valdivieso.
Tras la lectura del decreto de ordenación diaconal, Ignacio Nicolás Ramírez San Martín fue llamado a hacerse presente. El padre Nelson Chávez, Vicario General, presentó al seminarista pidiendo al obispo que fuera ordenado.
Dirigiéndose a Ignacio, Mons. Fernández dijo que esta ordenación era fundamental en el camino al sacerdocio, “al incorporarte al orden de los diáconos das el primer paso definitivo en tu consagración al servicio del Evangelio. Los distintos pasos del proceso formativo que has realizado con gran alegría y muy bien acompañado, en especial los ministerios de acolitado y lectorado, quedaban sujetos a su confirmación en el tiempo. El seminario, la diócesis y tú mismo permanecían en una ruta de discernimiento con plena libertad. Hoy pronuncias un “Sí” definitivo que es plena donación de tu vida. Hoy esta Iglesia te acoge, te incorpora y se hace definitivamente tuya”.
Vínculo con el pueblo de Dios
“El diaconado, aun cuando se recibe en tránsito al sacerdocio, no es pasajero, no es un rango que podría ser superado por la ordenación sacerdotal. Este se constituye en el rasgo primordial de un ministro de la Iglesia (…) La vida ministerial a la que te incorporas por el sacramento del orden, que sella en ti una marca indeleble, no busca apartarte del pueblo de Dios, ni mucho menos distinguirte por un rasgo de superioridad, sino establece un vínculo profundo y definitivo con este pueblo, con esta Iglesia diocesana a cuyo servicio te consagras”.
El servicio a los últimos y más sencillos marcan primordialmente el servicio diaconal, por eso el padre Galo pidió a Ignacio que ellos siempre estén en su corazón: “También hoy la credibilidad de la Iglesia se juega en el compromiso con los más pobres y vulnerables, para que así estén en tus tiempos y en tus tareas concretas. Que la condición diaconal permanezca en ti como actitud vital. Que esta primera vocación fundamental de tu vida te impulse siempre a buscar a los últimos para ponerte al servicio de sus necesidades más fundamentales”.
Los pobres nos evangelizan
“El evangelio (Lc 10, 17-24) nos agrega algo muy relevante. Los pobres nos evangelizan. No estamos llamados a acercarnos a los últimos desde una posición de superioridad. En el camino del servicio a los últimos recibirás mucho más de lo que puedes dar. La Iglesia te ha pedido formarte y estudiar mucho durante estos años. Ciertamente todo ello es muy valioso. Pero no debemos confundirnos, nunca terminamos de aprender”.
“Los tiempos que vivimos son complejos y están poblados de incertidumbres. Los cambios sociales, culturales y la presencia de las tecnologías y la inteligencia artificial hacen difícil predecir las circunstancias y las condiciones del mundo en el cual viviremos, y en el cual tendrás que desempeñar tu ministerio. En medio de estas circunstancias tan inciertas e inestables estás llamado a ofrecer el alimento más necesario, aquel que nos nutre con el pan vivo que es Jesucristo”.
Ordenación
Luego de la homilía Ignacio manifestó su deseo de recibir el orden diaconal junto a la disposición de vivir este ministerio en obediencia y castidad, además prometió obediencia al obispo y a sus sucesores. Después vino el momento de las letanías en el cual Ignacio se postró como signo de oración y humildad. La imposición de las manos por el parte del obispo fue uno de los momentos más emotivos, por medio de este signo se transmite la fuerza del Espíritu Santo.
Bernardita, hermana de Ignacio, y el diácono Eugenio Cáceres impusieron la estola al nuevo diácono. Seguidamente el padre Galo le hizo entrega del libro de los evangelios. Tras el abrazo de paz, el obispo presentó a Ignacio Ramírez como nuevo diácono de la Iglesia de Talca, momento que fue acompañado por un gran aplauso de los presentes. Posteriormente, Ignacio saludó a sus padres y familiares.
Al momento de hacer uso de la palabra Ignacio destacó su alegría por ser parte de la Iglesia de Talca: “Quiero dar gracias al Señor por regalarme esta vocación y por darme las fuerzas necesarias para responderle con generosidad. Por mirarme con misericordia, por abrazarme con ternura. A mis papás y a mi hermana, y en general a toda mi familia, y con mucho cariño a quienes han venido, mi gratitud por quererme y apoyarme, por sus consejos y sus recomendaciones; por estar conmigo y por siempre darme un buen ejemplo. Dar gracias también a nuestro obispo, el padre Galo, que siempre se ha mostrado cercano y bondadoso”.
También dio gracias a los sacerdotes con los cuales ha compartido en estos años, diáconos y sus familias, al Seminario Pontificio Mayor de Santiago, a sus compañeros de la Facultad de Teología de la Univ. Católica, con quienes compartió su servicio pastoral en las CVJ, en Molina, Curicó, Pelarco y parroquia Sagrada Familia de Talca: “Ustedes han sido un verdadero hogar al cual llegué hace poco tiempo, pero en el que me he sentido muy acogido”.
Finalmente, Ignacio invitó a todos a hacer la oración por las vocaciones “para que quienes disciernen su vocación realicen en su vida el regalo que el Señor les ofrece y respondan con generosidad, dando su sí, tal como lo hizo nuestra madre, la Santísima Virgen”.